Cass

Cass estaba siempre muy alegre o muy deprimida. Para ella no había término medio. Algunos decían que estaba loca. Lo decían los tontos. Los tontos no podían entender a Cass. A los hombres les parecía simplemente una máquina sexual y no se preocupaban de si estaba loca o no. Y Cass bailaba y coqueteaba y besaba a los hombres pero, salvo uno o dos casos, cuando llegaba la hora de hacerlo, Cass se evadía de algún modo, los eludía.

Cass poseía inteligencia y espíritu; pintaba, bailaba, cantaba, hacía objetos de arcilla, y cuando la gente estaba herida, en el espíritu o la carne, a Cass le daba una pena tremenda. Su mente era distinta y nada más; sencillamente, no era práctica.

Tenía la costumbre de ser buena y amable con los feos; los hombres considerados guapos le repugnaban: "No tienen agallas -decía ella-. No tienen nervio. Confían siempre en sus orejitas perfectas y sus narices torneadas… todo fachada y nada dentro…". Tenía un carácter rayado en la locura; un carácter que algunos calificaban de locura.

La Chica más Guapa de la Ciudad
Charles Bukowski, 1974
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Acerca de Metztli Martínez

Soy une intentante...
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