Salvador Elizondo, Farabeuf

“… Comprendo que es un regalo modesto unos cuantos minutos de esparcimiento singular, ¿Hubieras preferido que hubieramos dado un paso a la orilla del mar, quizá? Sí, si no se tienen en cuenta las consecuencias interiores, aparentemente resulta más divertido pasar unos días a la orilla del mar en un hotel de lujo o en una pequeña casa con todas las comodidades, pasear descalzos junto a las olas al atardecer, escalar los farallones donde las olas se rompen con un flujo violento, caminar tomados de la mano sin decir nada, todo ello es mejor comparado con el torpe espectáculo del maestro que apenas dura un instante…”
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Acerca de Metztli Martínez

Soy une intentante...
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