LA SHOA

la institución la Autoridad del Holocausto. ¿Cuál es su propósito, qué incluye?

AVNER SHALEV: Incluye todos los aspectos de la conmemoración. Fue establecida a principios de los 50, inmediatamente después de la creación del nuevo Estado de Israel, se formó en esa época. Y la autoridad adquirió la responsabilidad de todas las dimensiones de la memoria del Holocausto, lo que significa una gran documentación para llevar a Jerusalén, a Israel, todos los documentos concernientes al Holocausto, decenas de millones de documentos, artefactos y los nombres de las víctimas, fotografías y todo tipo de objetos.

Lo segundo desde luego fue la investigación para establecer una red internacional de estudios, que comenzó en Israel, para clasificar el trabajo, y desde luego publicar el trabajo y la propagación, que significa construir un museo, tenemos dos museos en el área, y establecer los monumentos y memoriales en el campus. Hay un monte en Jerusalén, el Monte de los Recuerdos, que contiene todos los aspectos de esta autoridad.

SERGIO SARMIENTO: Entiendo que intentan identificar por nombre a todas y cada una de las víctimas del Holocausto. Debe ser una labor tremenda. ¿Cuántos nombres han logrado compilar hasta ahora?

AVNER SHALEV: Hasta ahora hemos compilado más de 3 millones, el procedimiento fue muy complicado, como bien menciona, comenzamos con unas páginas de testimonios, las repartimos entre los miembros de las familias que sobrevivieron y los sobrevivientes, y otros que tenían un muy buen conocimiento del destino de sus familiares y amigos que estaban en Europa en el periodo de la Segunda Guerra Mundial que llamamos Holocausto o Shoah. Y descubrieron…

SERGIO SARMIENTO: ¿La Shoah es lo mismo que el Holocausto?

AVNER SHALEV: Sí, es la palabra hebrea, y queríamos singularizarla, principalmente. En Francia y otros países de Europa usan la palabra Shoah en vez de Holocausto, porque Holocausto se usa para otros términos, pero se puede usar cualquiera de las dos. Y, como bien dijo, tratamos de distribuir esas páginas y muchas familias las llenaron. Obtuvimos más de 2 millones de páginas con detalles biográficos sobre los familiares, el resto los obtuvimos de toda clase de listas en centros en Europa, a través de algunos estados, como los Países Bajos y Alemania Occidental, principalmente en estos dos, pero también en otros. Todos esos esfuerzos en conjunto sumaron más de 3 millones de nombres. Se me pregunta cuál será el futuro con nuestros actuales conocimientos, nuestras habilidades y los análisis profesionales que hemos hecho. Creemos que podemos conseguir otros 2 millones de nombres. Tenemos que invertir mucho trabajo en esto.

SERGIO SARMIENTO: La cifra que hemos conocido tradicionalmente de la Shoah es de unos 6 millones de personas asesinadas, solamente judíos, ¿la cifra es correcta, ahora que tienen acceso a tanta información, cree que la cifra sea correcta?

AVNER SHALEV: Básicamente sí. Existe la discusión entre investigadores serios de todo el mundo y las cifras van de 5.6 a 6.2. Redondeamos a 6 millones, y esto se basa en hechos. Sabemos por censos de esa época la cantidad de judíos en cada comunidad en Europa, pues en esa época el término judío era parte de los censos para separar a los judíos, por el antisemitismo y otros procedimientos.

SERGIO SARMIENTO: ¿Los censos se hacían en Europa Central y Oriental para identificar a los judíos?

AVNER SHALEV: Sí, para separarlos legalmente. Habían vivido ahí por cientos de años, en algunos casos más de mil años, y fueron apartados de su región y religión, y en cierto modo de su nacionalidad, porque eran ciudadanos en sus sociedades locales y se consideraban a sí mismos polacos, rusos o franceses de una manera natural. Sin embargo, tenemos información que indica algo único en la historia de los judíos en Europa. Seguimos los hechos, supimos las cifras, los cambios que hubo después de la invasión del ejército alemán a estos lugares nos brindan el problema de cuántos se fueron, tomamos las cifras y sabemos cuántos sobrevivieron, pues sabemos cuántas de esas comunidades sobrevivieron. Dado esto tenemos un aproximado y obtuvimos los detalles, y analizamos las cifras en cada comunidad muy a fondo, y esos son los resultados.

SERGIO SARMIENTO: Una vez que han identificado un nombre, ¿qué hacen para conmemorar la memoria de esta persona?

AVNER SHALEV: Primero llenamos las páginas y las ponemos en un archivo, y tratamos de construir un vínculo entre nuestro conocimiento de documentos que tenemos en nuestros archivos, y lo computarizamos y creamos un perfil más completo de la persona.

SERGIO SARMIENTO: Tratan de darle…

AVNER SHALEV: Una nueva vida, un nuevo aspecto de estar con nosotros. Recuerde que perdimos a un tercio de nuestra gente y a muchos individuos. Según nuestra tradición la vida de cada individuo es todo un mundo. Esta expresión significa que cada individuo trae consigo un legado, por la esperanza de lo que quiere dejar en la vida, su aportación al universo, su creatividad, la realización de su existencia humana, y cuando esto se pierde la pérdida es enorme, y queremos devolverlo a la vida, queremos crear un puente entre nuestra vida y su legado, y este es un procedimiento muy importante. La condición judía en la historia ha estado absolutamente marcada por sus problemas y pérdidas de vidas. Sin embargo, la responsabilidad de recordar era de la comunidad, recordar los eventos, y somos una nación que recuerda. En este caso pensamos que es nuestra responsabilidad, colectivamente, recordar a los individuos asesinados y perdidos.

SERGIO SARMIENTO: Hablábamos del hecho de que escritores serios han establecido que el número de judíos asesinados en la Segunda Guerra Mundial está entre 5.6 y 6.2 millones. Hemos visto un número de escritores no serios que quieren negar la Shoah, el Holocausto. De hecho hemos visto a una figura como es el Presidente de Irán decir que la Shoah nunca ocurrió. ¿Qué opina usted de esto?

AVNER SHALEV: Opino que estas expresiones de negación del Holocausto van en contra de las necesidades del entendimiento universal y en contra del proceso de aprender algo de la Shoah, esto en primer lugar.

Los hechos están claros y muy bien entendidos por los investigadores serios, y no sólo los serios, yo diría que por la sociedad académica de todo el mundo. Yo no creería, y no sé de ningún concepto, de un enfoque sistemático académico que se oponga objetivamente, que pueda declarar o presentar una teoría que diga que el Holocausto no ocurrió o que las víctimas fueron menos de ese número. Esas experiencias o enfoques de negación del Holocausto tienen el propósito de confundir y desviar el conocimiento humano y la habilidad humana para aprender de la Shoah. Vienen de diferentes ángulos: el antisemitismo puro, esas fracciones más generales que quieren revivir el fascismo o específicamente el nazismo. Y la Shoah obstaculiza su camino, porque después de la Shoah esto es así como una piedra angular en la historia de la humanidad, que crea una advertencia, brinda el entendimiento de que la comunidad internacional debe hacer algo para fomentar los valores básicos que son la base de la coexistencia entre comunidades y naciones. Y esta es una de las lecciones que las comunidades internacionales, líderes políticos, intelectuales, educadores, están tomando de la Shoah.

La Shoah es un obstáculo para aquéllos que alaban al nazismo. ¿Y qué hace el nazismo? Quieren declarar, como David Irving y otros, que Hitler no fue tan malo, que combatió el comunismo e hizo tal o cual cosa. Pero la Shoah, que es un crimen horrible, no es el único crimen. Empezó con los judíos, la Shoah es una expresión de la fría ideología de los nazis que significa “nosotros somos la raza superior y tenemos que forjar la habilidad de la raza superior para controlar al mundo”. Y los judíos, esta otra raza, eran un obstáculo para ellos. Y no estaban ahí como seres humanos, ellos querían deshumanizar la existencia de los judíos. Empezaron con los judíos, pero siguieron con los gitanos, los homosexuales y luego con los eslavos y con los prisioneros de guerra rusos. Y esto sólo fue el principio, querían voltear de cabeza…

SERGIO SARMIENTO: Como dijeron Bertold Brecht y Martin Niemöller, primero se llevaron a los judíos y nadie hizo nada, después se llevaron a los gitanos, no recuerdo la cita exacta, después vinieron por mí y no había nadie más.

AVNER SHALEV: Exactamente, es de Niemöller, está en lo correcto, ese es el proceso y uno debe entenderlo. Y ahora vienen a…

SERGIO SARMIENTO: ¿A tratar de revivir el nazismo?

AVNER SHALEV: Exacto, tienen que deshacerse del recuerdo de la Shoah, porque es su principal obstáculo, y lo mismo ocurrió con Ahmadineyad.

SERGIO SARMIENTO: El presidente de Irán.

AVNER SHALEV: El presidente de Irán. Es la primera vez, hasta donde yo recuerdo, que un líder de un Estado que no tiene nada que ver con Israel, no tenemos conflictos con Irán, al contrario, yo recuerdo una maravillosa relación entre la nación iraní y la israelí, y los judíos, y una buena cooperación. Pero él llega con una nueva ideología, una ideología genocida, y en este caso, cuando la declara abiertamente, y todo el mundo puede oírlo claramente, nuevamente el Holocausto es un obstáculo y tiene que declarar que el Holocausto no ocurrió, tiene que minimizar los aspectos del Holocausto, pues de otro modo se toparía con la conciencia que se creó con las enseñanzas, con las lecciones del Holocausto, que creo que la comunidad internacional en verdad comparte. Esto es un obstáculo.

Lo hace de un modo en que intenta mostrar algo que se vería como un error, pero quiere ignorar totalmente la realidad. Y creo, si me lo pregunta, que la comunidad internacional debe levantarse contra esto, contra su política, contra su personalidad, porque no es un buen representante del pueblo iraní. No estoy para juzgar, pero no puedo creer que surja esta ideología de algo que es natural para esa nación.

SERGIO SARMIENTO: Señor Shalev, ¿la gente joven de Israel o los judíos de otras áreas del mundo acuden a la autoridad de la Shoah van a recordar el pasado, o hay resistencia para ver esta parte de la historia judía, que ha sido tan dolorosa?

AVNER SHALEV: Le tengo noticias: en primera, sí vienen, y vienen por su propia voluntad. En segunda, si en un momento dado, en un año dado, cerramos una exposición con 2 millones de visitantes en los museos, en el Monte de los Recuerdos, creo que un 80 por ciento no son judíos, son gente que visita Israel. Si vas a Israel pues es lo que haces, los no judíos que comprenden que la Shoah, el Holocausto tiene una gran significación universalmente, porque toca algunos de los temas relevantes para sus propias vidas. Vienen con los israelitas y la Shoah es parte de su vida y su identidad.

Desde el principio, y justo después de la guerra, y en momentos de ésta, tuvieron dificultades para lidiar con el terrible trauma que vino tras la Shoah y la Shoah. No lo trataron con los sobrevivientes, pues los sobrevivientes querían suprimir el trauma, suprimir los recuerdos e iniciar una nueva vida, invertir toda su energía individualmente para iniciar una nueva vida en Israel, en el extranjero, donde fuera, y participar colectivamente en la construcción de un nuevo Estado, un nuevo país, al contrario de cómo ocurría muchos años antes de la Shoah. Después de ésta algo ha cambiado esencialmente y es muy paradójico que el interés entre los jóvenes crece, no desaparece, van con sus padres, sus abuelos, y les preguntan qué pasó.

SERGIO SARMIENTO: Tal vez porque el recuerdo no es tan cercano.

AVNER SHALEV: Y por lo tanto está un poco de lado, existe, pero un poco de lado, y no tienen el interés de evitarlo o suprimirlo. Van con sus abuelos y les preguntan qué pasó, y la primera vez que decenas de miles de sobrevivientes abren sus corazones y sus mentes para compartir lo que les pasó, ocurre cuando sus nietos acuden a ellos. Y los nietos acuden inocentemente. Mi generación, yo nací en Jerusalén, mis padres llegaron antes de la guerra, no fui un niño que sobrevivió al Holocausto, la mayoría de mi familia fue asesinada en Polonia, en Austria, en esa área, pero yo nací en Israel y de joven viví en una sociedad libre, con la ideología de construir una nueva sociedad. Y tenía muchas preguntas que no me atrevía o que me atrevía a preguntar y a compartir con los jóvenes y otros que habían llegado de Europa acerca de cómo podía haber pasado. Pero pasó el tiempo, nos fuimos acercando y se dio una relación más efectiva entre ellos y nosotros.

Pudimos comprender esa horrible situación. Entendimos que no estábamos en posición de preguntar y, como nosotros, ellos no juzgan, llegan inocentemente, y cuando uno llega inocentemente y está lleno de interés, y hay un enfoque humano, se obtiene mucho de esto. Y todo está cambiando. Los buscan para considerarlos y comprenderlos, para construir un puente en la brecha que se abre, para entender mejor y, para mí, están tomando algo muy positivo, porque se pueden tomar del sufrimiento y las adversidades cosas malas, se puede perder la esperanza en el lado bueno de la naturaleza humana, y se puede hacer lo contrario. Se puede tomar del sufrimiento energía positiva para hacer algo mejor para el futuro, tomar esperanza, tomar un entendimiento profundo de la necesidad de fomentar esos valores básicos que no funcionaron, que se corrompieron en ese periodo.

Esto es lo que está ocurriendo en Israel y el mundo. Los israelitas están tomando esta parte de energía positiva, observan y preguntan cómo lidiaron con ello, cómo lucharon, cómo lograron mantener su estima humana, como seres humanos, qué hicieron.

SERGIO SARMIENTO: Eso me pregunté la primera vez que leí sobre el Holocausto en la adolescencia. Empecé a leer más sobre la historia del pueblo judío y vi que los peregrinajes, las persecuciones y las masacres fueron constantes a lo largo de la historia del pueblo judío. Esto debe ser una carga muy pesada para el pueblo judío. ¿Por qué es tan necesario preservar la memoria?

AVNER SHALEV: Es tan necesario preservar la memoria porque es una parte esencial de nuestra propia existencia y el pueblo judío ha deseado, el pueblo, la comunidad, recordar por un propósito, recordar no sólo para sufrir y vivir un duelo, que es un aspecto que no podemos dejar de lado, pues el Holocausto aún está fresco, y vivimos un duelo.

SERGIO SARMIENTO: Antes de empezar a hablar al aire usted mencionó una cita del profeta Isaías, no sé si quisiera compartirla con nuestro público.

AVNER SHALEV: Sí, exacto, porque el origen del nombre de Yad Vashem fue tomado de un versículo del profeta Isaías, que profetizaba en Jerusalén en su tiempo, el conocido profeta que buscaba la paz eterna, la coexistencia eterna entre todas las partes de la conducta humana, de los seres humanos, que fueron creados a imagen de dios, según recordamos, y dijo que los seres humanos, no los judíos, que siguieran los valores básicos que dicta dios, tendrían un nombre eterno en los palacios de dios, harían que su nombre fuera recordado como un ejemplo en la historia del mundo. Este es el origen del nombre de Yad Vashem. Y, si seguimos por estas ideas, recordaremos por un propósito, no sólo por recordar el sufrimiento, y el propósito es tomar lo bueno de esto y decir: “está bien, nos conducimos…”, está muy arraigado en nuestra tradición llevar a cabo los valores básicos que son las bases y los principios de la fe monoteísta, y de los diez mandamientos de las bases de nuestra coexistencia como seres humanos. El derecho a vivir a imagen de dios, el derecho a la libertad, la justicia de todo tipo, son los valores esenciales que son la base de la coexistencia.

SERGIO SARMIENTO: Y no incluyen matar a otras personas.

AVNER SHALEV: Ese es uno de los diez mandamientos, no matar, no matarás, esta es la base, el derecho de nuestro vecino, el derecho de una cultura diferente, el derecho de un tipo diferente de persona de existir, de crear, de vivir a nuestro lado. Es básicamente esto. Y nosotros llevamos a cabo estas ideas, al recordar estamos reconstruyendo nuestro compromiso con esos valores, con esas ideas. Ese es el sentido de recordar, porque en la religión judía recordamos, ¿para qué?, para fomentar nuestra creencia, nuestra forma de vida.

En el caso de la Shoah recordamos para construir mejores sociedades y lo compartimos internacionalmente. Creo que el interés, fuera de los círculos judíos, internacionalmente, en muchos países, en muchos estados es obligatoria la enseñanza del Holocausto o de la historia del Holocausto, ¿por qué?, porque aún es relevante para su vida y para los valores de los jóvenes, y debería ser parte de sus identidades colectivas como humanos pues debimos protestar desde el principio. Me preguntó sobre Ahmadineyad, este es el principio. Tenemos mucho poder como individuos, no sólo los líderes del mundo, para levantarnos y cuestionar a nuestros líderes, para expresar nuestras opiniones, para crear algo en la música, en la pintura, en la literatura, y el impactARMIENTO: ¿Cómo se involucró personalmente en este proyecto, en el Memorial de Yad Vashem?

AVNER SHALEV: Me pregunta si es por la historia, y sí es por la historia, pero en mi carrera, en mi vida, no era esa mi meta. Entré al servicio militar y me quedé, y fui subiendo de puesto porque sentía que era parte de mi misión, era defender a mi país, y tenía que hacerlo, y me encontré después de 20 años trabajando por esta causa. Y, como ya lo había dicho, fui general brigadier, pero uno de mis puestos fue el de comandante del cuerpo de educación del IDF en la zona media, que es el único. Cuando me preguntan cuál es mi profesión digo…

SERGIO SARMIENTO: Maestro general.

AVNER SHALEV: La educación, soy educador.

SERGIO SARMIENTO: Básicamente eso es lo que hace el Memorial, educar, tratar de educar.

AVNER SHALEV: Cuando me retiré del servicio militar, un ministro de educación y cultura me pidió tomar la responsabilidad de la vida cultural en Israel, y lo hice durante 10 años, y pensé que al hacerlo, hacía algo básico para mi vida, tratar en cierto modo de dar mi influencia, mi apoyo para alcanzar ese sueño de creatividad que moldea nuestra identidad como individuos y colectivamente. Me pidieron que dirigiera Yad Vashem y dije que no podía, y volví a leer mucho y volví a dar una negativa. Volví a leer y entonces acepté. Vi el enorme interés entre los jóvenes de Israel y en otros países de tomar el Holocausto como parte de sus propias experiencias individuales, y dije, voy a ayudar a esto. Y llegué con esa idea a Yad Vashem, de construir un nuevo museo y de crear una nueva escuela, para dar prioridad a la educación. Esto era parte de mi sueño, por eso llegué a Yad Vashem. Y leí, estudié mucho para saber sobre la historia de esto.

 
P.D. luego lo resumo para todos aquellos flojonaos k no lo kieran leer jeje lo dejo así mientras eso ocurre 😉  Suerte
 
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Acerca de Metztli Martínez

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